Personajes Principales:

23 de mayo de 2010

Me acurruqué a los pies de un gran árbol, sentía que allí estaba protegida, cerré mis ojos y deseé dormir, aunque no tenía sueño. Si hubiera sido humana, mis extremidades estarían adormecidas, llevaba tanto tiempo sin moverme, que apenas recordaba como es que se hacía.

Escuché los pasos de dos criaturas bípedas, se acercaban y yo no lo impediría.

– Al parecer esta en shock, no querrá regresar – externo preocupada la aguda voz de una chica.
– Si no quiere ir, entonces la llevaremos – finalizó la segunda.

– No entiendo por qué Gabriel se preocupa tanto por ella, ni siquiera le servirá ante las Brigadas – le escuché decir a la primera.
– Se esta encaprichando con su terquedad Kayla, eso es lo que sucede – dijo la segunda.

– Ady será mejor que la abandonemos aquí – dijo la vampiro que ahora sabía, se llamaba Kayla.
– Adelle, Kayla, me llamo Adelle – puntualizó la segunda vampiro duramente.

– Esta bien, Adelle, ¿qué es lo que piensas hacer entonces? – planteó Kayla.
– Será mejor que la llevemos y la mantengamos vigilada – decía Adelle, como si creyera que no entendería nada de eso.

La chica morena, Adelle, me tomó como un costal de papas y me llevó a las afueras del bosque.

– Pesa como un cerdo – dijo Adelle, y pude haberla golpeado, pero seguí sin moverme, pensando en que sería mejor castigo que me llevara cargando.
– Ady, creo que a Gabriel no le gustará si estamos tras ella – dedujo Kayla.
– ¿Y quién se lo dirá? ¿tú? – dijo Adelle.
– No, claro que no Ady. Sé que Gabriel confía en ti, pero recuerda que no en mi – acotó preocupada Kayla – ¿Y si la chica le importa más de lo que piensas? – sugirió Kayla.

Adelle se detuvo abruptamente y mi cuerpo se tambaleó sobre sus hombros.

– Me llamo Adelle y no vuelvas a decir eso, a Gabriel solo le importan los Trashumantes y su deseo de venganza – dictaminó Adelle.

– Pero, te gustaría importarle más tú ¿verdad? – soltó Kayla con una risita nerviosa.
– Solo dices estupideces, esos Japoneses, debieron enseñarte a cerrar la boca – Adelle dejo un poco atrás a Kayla, cuando avanzo conmigo.

Sentí que me perdía en un sueño profundo, y después noté un dolor punzante al golpearme en la cabeza contra el suelo, y eso, me obligo dejar de fingir que estaba dormida.

– Auch – tan solo murmuré.
– Vaya hasta que despiertas – dijo la cruel voz de Adelle.
– Vámonos Adelle – dijo Kayla retirándose de la misma pocilga que me había acogido los últimos días.

Los dos vampiros salieron: Kayla presurosa, y Adelle sigilosa.

Me dejaron sola, tan solo con mis pensamientos. Pronto, mi estomago, con un rugido, señaló mi falta de alimento.

Fui hasta la portezuela e intenté abrirla, estaba cerrada con llave. Maldición pensé. ¿Como pudé pensar que me dejarían en libertad de ahora en adelante?, ya había ganado algo de confianza en los últimos días, y con mis pataletas lo había perdido todo, nuevamente.
Eso era: Confianza. Debía trazar un buen plan, por lo visto la gente allegada a Gabriel, como Adelle, Launder y Kayla, estaban inseguros de los planes de él, así que debía descifrar las verdaderas intensiones de Gabriel para con las Brigadas, y sobre todo para conmigo.

– ¡Necesito salir! – grité a través de la portezuela.

La puerta se abrió inesperadamente, Grisam me miraba desde afuera.

– ¿Estas mejor? – cuestionó preocupado.
– Necesito alimentarme – externé.
– Claro, um, si, yo te llevaré – dijo finalmente, me tomó por el brazo y yo lo rechacé.
– No hagas las cosas más difíciles Karim – sugirió Grisam tiernamente.

Salí rápido de aquel cuarto, ignorando a Grisam, y vi a Alexander sentado en un gran sofá. Alexander se levantó, me miró y yo giré hacia la salida.

– ¿Dónde puedo hacerlo? – pregunté a Grisam.
– Ven, sígueme – señaló. Caminé detrás de Grisam por un rato, hacia fuera de los bordes de los campamentos. A donde me llevó, parecía una Universidad de salvajes. Pero poco después comprendí que era una prisión humana. Muchos gritaban y otros más, por la desesperación se peleaban entre sí.

– No quiero niños ni mujeres – advertí.
– Claro – comprendió Grisam. Cuando entramos, todos comenzaron a gritar que éramos unos monstruos. No me importó, tenía razones suficientes para odiar a los humanos.

– Ven – Grisam me llevó hacía una celda oscura.
– ¿Porqué aquí? – cuestioné.
– Ellos no deben saber que es lo que realmente les ataca – asentí algo asustada.

Entré al cuarto, mis ojos se adaptaron suavemente a la oscuridad, había un humano en una esquina. Su piel, casi tan pálida como la mía, denotaba cansancio.

– ¿Quién esta ahí? – preguntó con temor. Se abalanzó desesperado a la esquina posterior. Le seguí con la mirada.

Dí un salto hacia la pared donde el se encontraba, lo despegué de ella y lo tome por detrás.

– Ahhhhhh – aúllo de miedo – ¡No quiero morir!
– Será mejor que lo hagas – no podía soportar solo el sonido de su voz en la celda, así que intenté tranquilizarlo, pero no resultó.

El tipo forcejeó conmigo, y era hora de probar mi carácter. Gabriel tenía razón, era una niña mimada, a la cuál los humanos le importaban más de lo que imaginaba. Había vivido mucho tiempo entre ellos y eso me hizo recordar a mi amigo Leonard y el desprecio en sus ojos por verme con Seiji. No cabía duda de que eran más complicados.

Apreté por el estomago al humano, e hinqué mis colmillos en su cuello, no había marcha atrás, bebí suficiente sangre, y Karim Detelo ya no lo era más.

Salí de aquella habitación, con el rostro inundado de sangre, Grisam quiso detenerme, pero no lo deje.

– Llévame con Gabriel – dije al fin.
– Pero… – estaba consternado.
– Es una orden – puntualicé. Grisam debió ver un dejo de locura en mis ojos, y accedió al momento.

Caminamos de regreso al campamento, pero antes de entrar a los terrenos del mismo, Grisam se detuvo cerca de una sencilla cabaña.

– ¿Es aquí? – pregunté.
– Sí – contestó, y cuando estuvimos frente a la puerta, Grisam llamo dos veces.
– ¡¿Qué pasa?! – gritaron desde adentro.
– Gabriel, Karim quiere verte – anunció Grisam, y tal como lo sospechaba, era algo parecido a su sirviente.

Se escucharon algunos pasos dentro y me dio la impresión de que Gabriel estaba ordenando el lugar, mi innecesaria respiración se aceleró, mientras una sonrisa se dibujaba en mi rostro.

– Pasa – ordeno Gabriel. Grisam hizo el gesto de abrir la puerta, yo le arrebaté la manija y con un cabeceo le ordene que se fuera, el asintió con la cabeza. Crucé la puerta de la cabaña, era notablemente más cálida que donde yo permanecía cautiva, así que me puse a observar cada detalle de la instancia.

– Toma – al verme, Gabriel me extendió un fragmento de tela blanca – Límpiate el rostro – agregó. Y yo, había olvidado mi aspecto. Limpié mi rostro y la tela quedó echa un desastre.

– Gracias – dije tímidamente, tenía ganas de golpearle, pero me contuve.
– ¿Estas mejor? – cuestionó Gabriel.

– Creo que sí – estaba indecisa con lo que preguntaría – Gabriel… – comencé.
– Aja ¿qué es lo que pasa? – me instó a seguir.
– …Quiero regresar a la Brigada – el pareció contento – Pero antes, debo conocer tus razones.
– Esto no es un juego Karim. No podemos regresar ahora que estas mal con Alex, por eso lo descubrí ante ti, para que los dos cooperaran con esto – dijo esto, al tiempo que podía sentir la sangre que recién había bebido, hirviendo en mi interior; miré hacia un enorme cuadro, que retrababa la sonrisa de una bella mujer.

– Ya nunca estaré bien con Alexander, ¿no lo entiendes? – agregué, y le miré por el rabillo del ojo. Gabriel se acerco a mí, muy despacio.
– Lo sé – tomó mi mano. Y la pregunta que Kayla le hizo a Adelle, retumbó en mi mente: ¿Y si la chica le importa más de lo que piensas?
– Eres la única persona, con la que, en mucho tiempo, he mantenido una conversación propiamente dicha. ¿Lo sabías? – cuestioné mustiamente.
– No, no lo sabía – Gabriel sonaba inseguro por vez primera. Y supe que era el momento apropiado…

…Lo tomé por el rostro y comencé a besarlo, hizo el gesto de querer alejarme, y yo no lo dejé. A pesar de mi rencor, su aliento alivió mi dolor, me gustaba esa sensación y sin más preámbulo, nuestros labios se fundieron.

2 Comments:

  1. manu said...
    O.O!!
    Q rayos!!!
    Q rayos!!
    stoi en shock!!!
    talmente en shock
    juro q no lo supero!!
    ahora ella se enamora de el vdd??
    aiii me mueroo
    q densooo
    densoo
    t juro q no lo supero todavia
    es demasiado shockeante
    hahahha
    pero demasiado bueno tmb
    me encantooo
    Dios te bendiga y d su paz
    Manu
    KaRoL ScAnDiu said...
    Athena Querida... tienes un regalo Especial PARA TI en el blog, ven a buscarlo, espero que te guste querida;D

    http://deseoyoscuridad.blogspot.com/2010/05/regalos-especiales-para-personas.html

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Hecha por mi amiga Giuli de Hollywood-Editions.