Personajes Principales:

14 de marzo de 2011

((Hola de nuevo a tod@s, les reitero mi agradecimiento por seguirme. A continuación, y después de mucho tiempo, publico uno de los capítulos que más me ha costado trabajo escribir, quizá porque había que atar muchos cabos, disculpen si hay incongruencias, o si me debrayé mucho, esto fue lo único que mi mente pudo hilar, también disculpen la extensión, pero lo creí necesario. Gracias nuevamente y les aviso que subiré 3 capítulos más y el epílogo, que ya lo tengo terminadito :D))

Un caluroso atardecer terminó por desesperanzarme. Cuando no vi merodeando a ningún Trashumante por el campamento, aproveché y corrí hacia la pileta más grande que distribuía agua a toda la zona; salté con todo y ropa y me zambullí. El agua trastocaba cada uno de mis sentidos, me hacía sentir bien, me trajo calma para pensar y comprender: Grisam se había ido, Alexander había vuelto y Gabriel se me había clavado muy dentro, en el corazón; y seguramente, no podría sacarlo de allí en mucho tiempo.

No necesitaba respirar ni dentro ni fuera del agua, por lo que mi viaje al fondo de aquella pileta de concreto, tan sólo iluminada por algunos rayos del sol, me devolvió la imagen lúgubre de la vida; pero también, me dio la más placentera tranquilidad. Poco después, decidí salir y encontrarme con Alexander, a quien no tardé en ubicar, gracias al ruido que hacía al afilar su propia espada.

– Alex, necesito toda la verdad. Necesito saber a que me enfrento – urgí, mientras Alexander me miraba con cierta compasión, quizá mis ropas mojadas exponían la demencia que acechaba con derribarme. Por su rostro, sabía que el esperaba ese momento.
– Prefiero que preguntes, que tu me digas de que quieres enterarte – Evadió Alexander.
– Está claro que no quiero más secretos. Primero quiero saber ¿por qué Alex? ¿por qué nos hiciste creer que Gabriel te había matado? No sabes cuantas noches te lloré – declaré entre sollozos, y Alexander se percató que aún tenía un dolor indescriptible en la mirada – Además, las cosas horribles que dijo Sarah ¿son ciertas? ¡¿Es que no somos hermanos Alex?! – agregué con impaciencia.

Tranquilízate, sí, lo somos – me dijo mientras abandonaba su tarea con la espada – pero tú y yo, estamos marcados – fue todo lo que pudo añadir. Después de un largo silencio, miró al horizonte, donde las nubes dibujaban unas líneas, delgadas y de longitud irregular.
– No lo entiendo Alex, explícate – exigí.
– Nuestros padres no son ni Orestes, ni Adara – soltó Alexander, como si se le fuera la vida en ello. Estaba segura de que mi expresión se había transformado, lo miré con incredulidad, pero a la vez con desesperación. Me cubrí la boca con la palma de la mano derecha, mientras la otra era sumergida en mi espesa cabellera, la aferré por el temor.

– ¿Y entonces…? – inquirí confundida.
– ¡¿Entonces qué?! – dijo irritado, al momento en que moví mi cabeza como si quisiera apartar cualquier verdad – Sólo sé quien es nuestra madre – Alexander dejó la respuesta en el aire.
– Alex no me hagas sufrir más ¡escúpelo ya! – pero yo ya había cruzado los brazos sobre mi estomago, esperando un gran golpe…
– Celia – …y cuando Alex dijo esto, sí que lo había obtenido.

– ¿Celia? – apenas sentí cuando pronuncié aquel nombre. Celia era la vampiro que trabajaba los asuntos administrativos, de los que hasta hacía una hora creía mis padres, pero también era cierto que se encargaba de procurar cual niñera, mis necesidades y las de Alexander. Fue hasta ese momento que comprendí, el porque Celia sólo se había enfocado por tanto tiempo en nosotros, e incluso, a veces no parecía importarle Sarah. Por otra parte, esto dio lugar a que entendiera porque las acciones de Adara y Orestes en veces eran hasta indiferentes – ¡Lo sabías y jamás me lo dijiste! – le reproché.

– Nunca lo dije, porque no sabía que también eras mi hermana, Gabriel se encargo de investigar eso, el siempre ha sido mi amigo – aprovechando que yo no reaccionaba, Alexander prosiguió – Creo que no lo sabes, pero nos conocemos desde que recuerdo, tío Ovidio mató a los padres de Gabriel cuando este era humano, después, y por lastima, le convirtió en vampiro, creció con nosotros, pero en su primera oportunidad abandonó la Brigada – Ahora entendía porque la mayoría del tiempo Gabriel rechazaba su condición.

Alexander prolongó – Fue cuando ellos lo volvieron punto de exterminio, después de que Celia me confesara todo, y me mordieran en Ginebra, también decidí irme, no le veía sentido a regresar con Orestes y Adara, por más que me hubieran dado un techo, creí que no los necesitaría más, así que me dieron por muerto, inventando bajezas sobre Gabriel y alimentando el odio que Sarah tenía ante nosotros, y de verdad la entiendo – no pensé escuchar eso de sus labios.
– ¿Qué la entiendes? ¡Si está completamente loca! – yo no deducía como es que habíamos llegado a ese punto de la conversación.
– La entiendo, porque básicamente le robamos la atención de sus padres – desde ese punto podía llegar hasta justificar los deseos asesinos de Sarah.

– ¿Cómo supiste que eras hijo de Celia? – En mi cabeza, se agolpaba un vendaval de dudas.
– La misma Celia me lo dijo, con prisa me confesó que ella era mi madre y que si no me llevaba antes de los 17 años con mi padre, a Ginebra estaría en peligro de morir, no me dio la razón exacta, así que creí que había contraído algún tipo de virus que afectaba a los vampiros y que ella me confesaba aquello por mi alta probabilidad de morir – A Karim le sonó terriblemente incoherente.

– ¡¿Entonces como es que no supiste quien es nuestro padre?! – desafió Karim.
– ¡Que no lo conozco! – afianzó Alexander – el no quiso que lo hiciera, por la simple razón, de que es un antiguo – dudó en continuar.
– No me cabe en la cabeza nada de esto – admitió Karim exhausta.
– ¡¿Sabes por qué Sarah quiere matarte en realidad?! – se levantó muy estresado.
– ¿Por qué tienes razón al decir que le robamos a sus padres? – se me ocurrió peguntar.
– ¡No! – dijo Alexander – Porque al ser hija de uno de los antiguos, no necesitas que estos califiquen tu desempeño para volverte inmortal, sino que deben convertirte antes de los 17 años, si esto no sucede, tu cuerpo y tu alma perecerán, pero si te muerden, después de eso no hay marcha atrás, serías una inmortal.

– Pero tú… – indagó Karim, pues Alexander ya tenía mucho tiempo que había rebasado los 17, y seguía vivo.
– Como te dije, yo fui llevado a Ginebra, sé que nuestro padre me mordió, pero no dejó que le viera. Así que estamos en las mismas Karim y no creo que sea posible investigarlo, a menos que forcemos a nuestra madre real – sugirió.
– No creo que pueda volver a mirarla – quería girar el mundo al revés y nunca haber sabido lo que ahora me revelaba mi aún hermano.

Si alguien bebe de tu sangre podrá ser inmortal, aunque tu no lo seas, por eso, los hijos de los antiguos siempre son sobreprotegidos, por eso todos en el mundo vampírico los buscan, porque fungen como efímeras piedras filosofales, que aunque parecieran ser una simple piedra, por dentro guardan el tesoro de la vida eterna – agregó como la sorpresa final.
– Suena muy hermoso Alexander, pero aún no puedo creer nada de lo que me dices – suspiré, sin ganas de hacerlo.

– ¿Sabes por qué tía Oralia nos odia? – me encogí de hombros.
– Pensaba que eras su favorito – acepté ante el.
– Pues por lo mismo que Sarah Karim, ella aparentaba que yo era su favorito, pero eso sólo era porque se moría por beber mi sangre, quizá Orestes y Adara son unos grandes mentirosos, pero al menos fueron excelentes guardianes de nuestra sangre – convino Alexander.
– No lo creo – Alexander me miró con interés – Gabriel me mordió – concreté. El volvió a sentarse a mi lado, angustiado.
– ¿Qué hizo qué? – se incomodó.
– Me mordió antes de traerme aquí – especifiqué.

– Entonces no debemos preocuparnos por esa parte, te dije que los hijos de antiguos funcionaban como efímeras piedras filosofales, porque sólo el primero que los muerda antes de los 17, obtendrá la inmortalidad – expuso.
– Es abrumador – miré a Alexander a los ojos, su rostro denotaba que se había liberado de una pesada carga, pero que aún lidiaba con muchas más.
– Pero sé que esa habilidad al menos no está en manos de alguien que busque el daño de los demás, como Oralia o Sarah, la oportunidad conmigo se perdió al morderme nuestro verdadero padre – asentí a manera de mostrarle que entendía un poco.

– Entonces ¿por eso es que me desmayé aquella vez?
– ¿Qué vez? – se intrigó.
– Cuando me encontré con Grisam en Morton Sheiman – le conté.
– Supongo que sí, porque de ninguna otra manera un vampiro se desmayaría – frotó su mentón como si con eso pudiera disipar la eterna incertidumbre.
– Seguramente fue porque estoy a punto de expirar – accedí.
– No digas eso Karim, eso no debe suceder – se alarmó.

– Falta menos de un mes para que cumpla los 17 y veo muy lejana una ida a Ginebra en estos momentos –. Asimilé.
– Yo mismo me encargaré de llevarte – prometió.
– No lo harás, porque nadie sabe lo que me has contado, supongo que muchos quieren mi sangre y seguramente solo uno podrá tenerla – mi mente viajo hasta las fauces de Sarah, donde imaginé su rostro extasiado por beberse hasta la última gota de mi ser.

– Esperemos que eso no suceda – anheló Alexander.
– No lo sé, estoy muy cansada, ahora tengo que dormir, mañana tengo que ir a casa y preparar todo para el domingo – acordé.
– Siento mucho que estés pasando por esto – se disculpo.
– Pues no lo sientas, nunca lo hubiera creído posible, pero de ahora en adelante lo que tenga que pasar, estará bien – intenté estabilizarlo, pero ni yo misma estaba segura de mis palabras.

La marea parecía subir en mi mente, deseé con todas mis fuerzas que mi cabeza hiciera corto circuito y ya no tener que preocuparme por las personas, ni por el mundo en general. Al estar recostada en aquella celda, mis ojos empezaron a vacilar y poco a poco el sueño iba invadiéndome.

Mis sentidos se aguzaron: escuché algunos insectos que moraban en los arbustos del exterior, una respiración agitada, unos pasos acercándose, y la puerta ya estaba abriéndose; pero estaba tan cansada, que acepté lo inminente. Alguien se aproximó, me aprisionó entre sus brazos y me llevó afuera, hasta el cielo estrellado, que me negué a ver.

Que lo hayan disfrutado!

2 Comments:

  1. Patricia :D said...
    :O
    "Si alguien bebe de tu sangre podrá ser inmortal, aunque tu no lo seas, por eso, los hijos de los antiguos siempre son sobreprotegidos, por eso todos en el mundo vampírico los buscan, porque fungen como efímeras piedras filosofales, que aunque parecieran ser una simple piedra, por dentro guardan el tesoro de la vida eterna" <- ME DEJÓ IMPRESIONADA!

    Y quién ha ido a por ella!!! T.T

    Jo si esque lo dejas en la parte más interesantee! jaja
    Ya quiero leer la historia al completoo jaja
    Por cierto, no se me hizo para nada largo el capítulo xD
    Me lo devoré! :)

    Publica prnto^^
    Besoos!
    Athena Rodríguez said...
    Muchísimas gracias por pasarte, ese pedazo me costo trabajo, bueno en realidad todo el capítulo, pronto subiré el siguiente, ya lo tengo hecho, sólo estoy concretando los últimos capítulos para ya subirlos con tranquilidad.

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Ilustración ganadora:

Hecha por mi amiga Giuli de Hollywood-Editions.