Personajes Principales:

4 de abril de 2010

Capítulo 4: Cita a Ciegas.

Después de ir directo hasta mi casa, y de que Seiji no se hubiera despegado de mi ni un solo momento, preparé mi cama, mientras el me miraba con austera preocupación.

– Puedes dormir aquí – le dije señalando mi cama, Seiji, inmutable y recargado sobre el muro contiguo a mi armario, se volteó y fingió toser.

– No dormiré – me contesto sin más, aunque pensé que tal vez había malinterpretado mi invitación a que durmiera en mi cama, lo cual me sonrojo. Quise decirle que lo que yo le había ofrecido era que durmiera solo allí, pero era inútil y sería un tanto más vergonzoso si se lo aclaraba.
– Esta bien – dije nuevamente – Gracias Seiji no debiste haber hecho esto – realmente me incomodaba la situación, pero me agradaba estar con el y su eterno silencio.

– No tienes nada que agradecer, es por el bien de todos – restándole importancia a lo que pasaba se hundió en la oscuridad de mi habitación.

Cuando desperté, a la mañana siguiente, el sol aún no alcanzaba la intensidad de un horario tardío, así que parecía no ser un buen día desde el momento en que me había despertado demasiado temprano.

– ¿Has dormido bien? – me preguntó Seiji haciéndome recordar que estaba allí y señalándome que había dormido como piedra después de algunos días de insomnio. Aunque, me sorprendió más verlo con un uniforme de la academia Sheiman, cualquiera pensaría que un vampiro de casi un siglo se vería ridículo con ropa escolar, pero a Seiji todo le sentaba bien.
– Si gracias, y tú ¿dormiste algo? – le pregunté al instante, pero pareció no oírme. Miro a través de la ventana y el tono naranja del cielo le iluminó la dura mirada.

– Te dejaré un momento, para que te alistes y no lleguemos tarde al colegio –
– ¿Realmente me cuidaras hasta en la academia? – pregunté sin esperar una respuesta negativa.
– Claro, de lo contrario no traería esta ridícula vestimenta – sonrió como lo había hecho cuando se entero de mi encuentro con Gabriel. Era ese tipo de sonrisas complicadas y cansinas que me ilusionaban. Sacudí la cabeza.

– Esta bien, espero que no me culpes una eternidad por este día, además recuerda que el primer día de clases es el peor – lo acompañé a la puerta donde se esfumo rápidamente al piso inferior.

No sabía que era lo pretendía mi padre tentándome a estar junto a Seiji, pero al parecer yo a él no le agradaba de esa manera, pero si me sonreía, aunque fuera un poco, todo estaba bien para mi.

Después de prepararme, sin mucha dedicación, para ir con los “Sheims” Seiji me llevó en su auto, y yo no solo me sentí la reina de la primavera, pues por vez primera, me sentía como una chica real, con un chico extranjero manejando un audi plateado y siendo amable conmigo.

Cuando llegamos a la academia, fijada en un edificio antaño y de tintes barrocos, empezaron los susurros incómodos, pero no me importaba, si Grisam había destruido parte de mi vida, yo lo había destruido completamente. Ahora estaba con Seiji, aunque sólo fuera mientras yo no corría algún peligro.

– Hola – dijo sencillamente mi amigo Leo cuando se nos acerco. Pude notar su incomodidad al ver a Seiji, pero los presenté.– Leo, el es Seiji Nakamura, un amigo de la familia – Y mi amor platónico en aquel momento, debí agregar – Seiji, Leonard Sandler mi amigo de siempre – Leonard levantó el pecho extrañamente, pero seguía siendo más imponente la presencia de Seiji.

Cuando avanzamos hacía la primera clase del día, la irritación de Leo me puso nerviosa.
– Y… ¿qué? ¿va a estar siempre en este colegio? ó ¿es que solo viene de prueba? – le torcí la boca por ser tan grosero cerca de Seiji.
– Para poder entrar tiene que usar ese patético uniforme, pero solo se quedará unos días – apunté tranquilamente.
– Antes no te parecía patético Karim, o ¿el te convenció de ello? – sonreí con nerviosismo, porque no sabía que más hacer. Parecía que Leo estaba celoso, seguramente creía que Seiji podía robarle mi amistad.

Fuimos hacía Historia de la Letras. Las chicas más tontas de la clase, se reunieron alrededor de la puerta, esperando tal vez mi aparición y la de Seiji en el aula. Nunca me miraban, pero la extraña belleza de Seiji las cautivaba, y si a el le daba por alimentarse, seguramente cualquiera de esas chicas accedería a mostrarle su tierno cuello.

– Puedes sentarte ahí – le señalé un pupitre a lado del mío.
– Pero, yo me siento ahí – dijo Leo.
– Vamos Leo, debes tratar adecuadamente a los invitados – supliqué.
– Me sentaré al final – dijo Seiji, terminando aquella situación que parecía abochornarle.
– Está bien – contesté distraídamente cuando mi móvil comenzó a sonar, lo saque rápidamente del bolso y de un número desconocido había un mensaje de texto en mi bandeja:

"Karim soy Celia, necesito hablar contigo urgentemente, te espero en el sanitario, no tardes".

Me alarmé, debería estar pasando algo con mis padres, de lo contrario no tenía porque estar Celia en el baño de los Sheims. Volteé hacia Seiji que estaba rodeado de niñas locas haciéndole preguntas sin sentido.

– Debo ir al tocador – le dije entre el ruido. Hizo un movimiento como si quisiera zafarse de aquellas chicas, pero tal vez pensó que sería sospechoso si tratase de acompañarme al sanitario. Así que asintió con la cabeza, muy a su pesar.

Salí tan rápido como pude, odiaba que los baños estuvieran en el piso superior, ascendí y llegué al baño que tenía un horrible letrero de “Mujeres” y un silencio extraño invadía todo el piso, aunque podía escuchar algunos profesores dando con normalidad su clase.

Entré al baño y Celia aún no estaba allí, me extrañé pero decidí esperarla.

Sentí un bochorno inusual en todo el cuerpo, así que fui directamente hacía el lavamanos, abrí la llave más cercana y deje correr el agua sobre mi mano derecha. Me incliné y tomé agua con las dos manos, me mojé el rostro por completo, tratando de apagar el fuego que ahora sentía, pues mi cuerpo acostumbraba a estar normalmente con una temperatura muy baja.

Como la sensación no cesaba, puse el tapón del lavamanos en el agujero que iba hacia la tubería y deje que se almacenará un poco el agua, cada vez iba sintiéndome más débil. Cuando se hubo llenado la pequeña pileta sumergí la cabeza y al salir del agua, noté un pequeño objeto en el piso, era un celular. En el fondo de pantalla del móvil había una imagen decorativa de Celia en su viaje a Noruega, lo levanté y lo contemplé por unos segundos.

Posé la mirada sobre el espejo, y en él, estaba una imagen que deseé nunca haber visto. Grisam.

El chico me miraba desde la puerta de uno de los baños que estaban tras de mí. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho y su piel ya no tenía color, ni un poco.

– Deberías estar muerto – dije cuando volteé repentinamente hacía el.
– Lo has dicho muy bien Karim, debería estarlo, pero no lo estoy – se me acerco sigilosamente y yo retrocedí unos cuantos pasos, hasta que me acorraló entre los pilares, donde los conserjes guardaban el material de mantenimiento. – Hueles muy bien, ¿lo sabes? – me olisqueó durante un momento, y yo, solo permanecí muy quieta.
– ¿Qué es lo que quieres? – le dije súbitamente.
– Necesito saber que soy ahora – dijo esto como si lo necesitará, aunque yo advertí que ya lo sabía.
– No estoy segura – contesté finalmente.

– Y ¿Qué eres tú? – dijo Grisam sonriéndome.
– No lo sé – realmente no supe como contestarle.
– ¿Herí tu pobre corazón? – me dijo como si realmente lo sintiera.
– Suéltalo ¿Qué es lo que quieres? – le apresuré.
– Ya te lo dije, quiero saber que soy – su voz era muy suave y su aliento ya no era el mismo.
– No estoy sola Grisam, deberías pensar mejor tu instancia aquí – amenacé.
– Solo he desaparecido un día de este mundo ¿recuerdas? Mis padres tal vez piensan que estuve celebrando cualquier cosa – dijo sencillamente – Pero, tus padres ¿Qué pensaran Karim? ¿Qué pensaran cuando se enteren que me has convertido en uno de ellos?

– Eso no es posible, alguien más debió haberlo hecho – dije con temor.
– No, querida Karim, ahora tendrás que pagar por ello – se acercó más. Le propiné una fuerte patada en el estomago, se estrelló con una puerta de madera que se hizo añicos al momento de la colisión. Corrí hacia la salida pero el ya estaba allí.

– Soy un vampiro ¿Verdad Karim? – Suspiró – Siempre pensé que existían – agregó; el estomago se me revolvió y se escucharon pisadas a través de las escaleras. Le miré y su imagen se distorsionaba cuando intentaba enfocarle, algo me pasaba y temí perder el sentido en ese instante.

– Volveré por ti Karim, no sé cuando, pero lo haré – diciendo esto, se lanzo por la única ventana del baño. Su manera de hablarme no era la misma que antes, algo había cambiado y yo lo había provocado.

Mis piernas flaquearon; muchas personas me rodearon, lo supe más por el delicioso aroma de su sangre. Lo último que sentí fue el roce de la mano de Seiji en mi mejilla, pero mis sentidos se apagaron al desmayarme.

1 Comment:

  1. manu said...
    wow!!
    esa si no me esperaba!!
    q densoooo
    de veerdad me encanto el cap
    esta suuper!!
    sigue asi
    dios te bendiga

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Ilustración ganadora:

Hecha por mi amiga Giuli de Hollywood-Editions.